COMUNICADO 06/20 del 05/05

Villa Giardino, 5 de mayo de 2020


Queridas familias de nuestro colegio:
                                         Ante todo un saludo de cada uno de los integrantes del Equipo de Gestión y el de Pastoral. Nos invitamos a pasar un ratito por sus casas y compartirles algunos de nuestros sentimientos, especialmente nuestro reconocimiento y gratitud por todo el esfuerzo y cariño que están poniendo en acompañar a sus hijos y en su compromiso con el Colegio.
Es claro que esta pandemia nos exige “estar en casa” con lo que ello conlleva, porque no siempre estamos preparados para compartir las 24 hs del día durante tanto tiempo e  invadidos por las modalidades virtuales. Surge la inquietud de saber si estamos acompañando bien a nuestros hijos en las tareas del cole. No todas las casas cuentan con comodidades, con los medios necesarios ni el presupuesto que ello supone. Ni qué decir si a todo ello se suma la incertidumbre laboral, que nos pone ante la disyuntiva apremiante de cómo salir de esta situación, al tiempo que  sabemos que la post-cuarentena será una realidad compleja e incierta.
Todo ello nos provoca a cada uno según su situación, desestabiliza nuestro humor, nos reclama paciencia y fortaleza interior que por momentos parecieran quebrarse; nos expone también con nuestros límites y en ciertas ocasiones a reacciones que no deseamos que pesen sobre nuestros hijos. Es así, somos humanos y es muy difícil controlarnos en medio de una tempestad. A la vez, es también una oportunidad para descubrir en nuestro interior y en nuestros seres queridos, tantos dones, riqueza interior, capacidad de amar y la necesidad de ser amado, de altruismo, de entrega generosa, de comprensión, y tanto, tanto más.

En este mes que celebramos a nuestras Santas Bartolomea y Vicenta en su 70 aniversario de canonización, lo haremos especialmente de manos de Sta. Vicenta, quien nos acompañará con su testimonio de fe en circunstancias semejantes a nuestro hoy.
Santa Vicenta fue una mujer de fe, vivió situaciones muy difíciles en su familia. Se unió a Sta. Bartolomea para dar inicio al Instituto de Caridad, para asistir a pobres, enfermos y niños de Lóvere. A los seis meses de iniciado, muere Bartolomea y queda  frente a un emprendimiento que ella no hubiese comenzado sola. Esto la impulsó a pegar un salto de fe y confianza en Dios. Fue también la ocasión de desplegar sus dones más ocultos, sus capacidades, su fortaleza. Claro que Dios no nos deja sin darnos la Gracia necesaria para caminar sobre las aguas de la prueba, siempre que tengamos fija nuestra mirada en Jesús, quien ante nuestras dudas nos tenderá siempre su mano.
En ocasión del “cólera” (1833) Vicenta sale a asistir a los enfermos de la calle. Dice a sus hermanas de comunidad: “hoy Jesús tiene el rostro del enfermo de cólera, yo no obligo a nadie, pero debo salir a su encuentro”. Fueron todas y ninguna se contagió. Los lleva a la casa, que adapta como hospital, enviando a las huérfanas a distintas familias para poder acogerlos… En toda circunstancia de prueba Vicenta solía invitar a las hermanas a cantar un himno de acción de gracias (Te Deum). Éste es un acto de fe muy activo y fuerte en la providencia de Dios, porque cantar en un momento de sufrimiento significa captar que no obstante todo, Dios sigue siendo ‘providencia’... que todo concurre para nuestro bien. Aunque no siempre lo comprendemos en el momento.
Regalémonos unos minutos al día para volver la mirada a Dios, abrirle nuestro corazón, presentarle nuestros miedos, incertidumbres, anhelos. Pedirle que su corazón de Padre nos sostenga y decirle que confiamos plenamente en El, en su Amor Misericordioso y Providente. Recemos en familia o solos. Basta con mirar al cielo o a una imagen que nos ayude. Él sabe lo que estamos necesitando, nos consolará con su ternura de Padre y nos ayudará a mirar desde su Corazón.
Pidamos a Vicenta que nos ayude a confiar en Dios y buscar caminos nuevos ante esta realidad. Aprendamos a dar gracias por tanto bien que hay en nuestro derredor: no estamos expuestos al corona virus con alto riesgo de contagio como otras comunidades, ello es providencia; tenemos salud, una casa –por pequeña que sea-, una familia… somos parte de una comunidad: la gran familia del Micono y hoy podemos y debemos ser Providencia para los que nos necesitan.

Queremos seguir soñando juntos un horizonte nuevo e invitarlos a QUE LA SOLIDARIDAD SEA NUESTRO CANTO, NUESTRO MODO DE SER AGRADECIDOS. Muchos nos están necesitando. Hagamos posible estar cerca aunque estemos lejos.
Abriremos el corazón del colegio: las puertas de la Capilla, para recibir todo aquello que podamos compartir en alimentos no perecederos o donaciones y así poder ayudar a nuestras mismas familias o nuestros hermanos necesitados a través de Cáritas. Si saben de vecinos que necesiten no duden en avisarnos.
Las Santas Bartolomea y Vicenta intercedan por cada familia y la mirada tierna de María Niña nos anime a compartir nuestro pequeño pan para que Jesús lo haga alcanzar a todos. Un abrazo solidario:
                                                                  Equipo directivo y equipo de Pastoral.

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